lunes, 5 de marzo de 2012

Mantenimiento de Microprocesadores

La idea de las fotos era explicar cómo ponerle pasta siliconada (o térmica, como prefieran) a un procesador, en este caso un Pentium 4 Socket 478, de esos que venían con un thermal pad que se secaba y ponía a esos micros a trabajar a temperaturas cercanas al infierno. Fue una época de mucho trabajo térmico. Así que vayamos a explicar cómo se hacía (o se hace). Si el procesador es moderno… lo más probable es que debamos despegar los restos del thermal pad. El thermal pad es una pasta bastante sólida, tanto que para que se den una idea cuando una la miraba por primera vez notaba que era como un chicle de esos muy finitos. Algo así es la textura y “viscosidad” de estas cosas cuando colocamos el disipador por primera vez. Y ese chicle finito que vemos al principio con el pasar del tiempo tiempo se seca y pierde elasticidad, o lo que es lo mismo, deja de conducir el calor del procesador al disipador. Así que si estás en esa, debés… 1) Apagar la PC, desconectarla de todo, ponerla sobre una mesa. 2) Buscar el disipador/cooler y quitarlo. Cuidado que tiene trabas. Una vez que quitamos el disipador debemos agarrar un algodón con alcohol y pasarle (y pasarle, y pasarle) para que esa pasta, ya dura, se despegue y deje el metal limpio. Luego dejamos el disipador sobre la mesa (de paso podemos limpiar bien el cooler y sacar cualquier resto de tierra y pelusas) para quitar el procesador. Para quitar el procesador hay que tener cuidado. Verán que al lado hay una palanquita, que hay que levantar para que el socket (donde va puesto) “libere” al micro, por así decirlo, y podamos sacarlo. Recordá que el procesador tiene “lado” en el socket, o sea, va de una sola manera. Te lo digo porque muchos luego de la limpieza lo intentan poner como quieren y terminan doblando todas las patitas (pines) cagando todo el proceso y echando a perder la PC. Una vez con el micro fuera, le pasamos otro algodón con alcohol, y sacamos todo resto de thermal pad o grasa siliconada vieja. Listo, ahora solo nos queda volver a poner el procesador. Una vez con el procesador colocado, volvemos a bajar la “patita” del socket. Buscamos la pasta térmica y colocamos la cantidad que ven en la imagen en el centro. Si no se vio bien, les dejo otra imagen de la cantidad (comparar con “cagada de jilguero”) Una vez puesta la pasta, debemos untar, como si de manteca se tratara, la pasta por toda la superficie del procesador. A esto yo siempre lo hice con los dedos (ojo, luego hay que lavarse bien, pero bien las manos). Y ya está listo para recibir al disipador limpito… He visto colegas (o ex colegas, bueno) que ponen la grasa para el orto. Creen que a más cantidad de grasa mejor disipación pero le erran, porque nunca se pasaron leyendo horas y horas en foros o en páginas del tema. La cosa es así: El disipador está diseñado para estar colocado sobre el microprocesador a una presión bastante importante. Así que si dejamos una cantidad de pasta que podríamos usar para lavarnos los dientes lo que vamos a ver es que cuando colocamos el disipador la pasta sale por el costado y tenemos partes de metal que quedan “metal con metal” y no se disipa un carajo. El objetivo de la pasta térmica es hacer “de puente” entre los metales, ya que a un nivel microscópico y por más pulido y a presión que estén los metales del disipador con los del procesador tienen algunos micrones de separación que se “unen” gracias a la grasa conductora.
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